


Nunca supiste hablarme de frente, siempre caminando ingenua, viandante, siempre repitiendo los mismos pasos sobre el alquitrán de las calles. Con tus ósculos que segregaban algo más que esa lujuria prohibida. Y yo siempre necesite de quimeras para acercarme a tu portal. Amordazando mi lengua. Deseando tu saliva aunque no lo sepas, murmurándote al oído aunque no me escuches, buscándote de reojo sin que me vieras. El miedo, la incertidumbre y la distancia son malos cómplices al borde del precipicio como para decidirnos a saltar. Así que ahorrémonos las explicaciones, las medias palabras. Somos nosotros los que nos consumimos de golpe al cerrar los ojos.
Yo no soy lobo, y tú no tienes piel de codero y ya quedan pocas lunas que mirar en este cielo estrellado, así que no me escupas indiferencia ni abstinencia de tu cuerpo. Doy la cara, estoy un paso más cerca del abismo.
Estamos cansados de las esperas y los silencios.
Nos decidimos saltar.


Te invito a viajar en aviones de papel conmigo,
huir en vuelo volado
en sobre cerrado
en hojas de
para que no les cueste volar
para acortar distancias…
Lo peor que te puede pasar
es reír con vértigo, sin remedio,
caer kamikaze sobre mis aeropuertos de cartulina,
perder el equilibrio en mis espirales de viento

Deja que todo fluya, todo lo que esta en tu cabeza, en tus pensamientos... y pide un deseo
Empiezas a hacer cuentas no importa las vueltas que le des
el final siempre es el mismo de siempre.
Termina y vuelve a comenzar.
Incorporándote cada mañana de una cama que te reclama:
tanto espacio vacío,
un abrazo calido,
un beso mentiroso.
Huérfano de ilusiones melifluas te levantas cada mañana,
pones los pies en el suelo,
avanzas un paso,
te desnudas la piel,
te sacas los ojos,
te cambias de boca,
de dientes.
Te vuelves a vestir,
te preparas para salir a la calle y recibir retahílas de vida.
Hace tiempo que la ilusión escapo de tus ojos.
Hace tiempo que buscas al cupido maldito.
Sacudiéndole el polvo
a mi alma que es más negra que blanca,
escupiendo mis palabras que saben a menta y cianuro.
Desnudándome la piel,
arrancándome las costras.
Desempolvando los cuadernos viejos,
las palabras jamás dichas,
los discos ohh esos discos que llevo años sintien-tocando
Cerrar las puertas
subir el telón
dejando los cajones abiertos...
Este viaje llega a su fin, gracias a todos los que viajaron conmigo. Ya hice las maletas, llevo ligero equipaje, me voy antes de que despegue el último avión. Emprendo una nueva aventura.
¿Me acompañan? http://cajonesabiertos.motime.com
La poesia tiene llanto
Hace tiempo que no lloro

Quizás aquella mujer,
(... y entonces todo termino)
Escucha amor este sonido, es el crujir de las ramas que se van secando.... Es también la lenta caída de mis recuerdos buscando inútilmente un sitio.
Y es que ha pasado ya largo el tiempo en el que creí en la dulzura de las flores y me sentí seguro del amor de la mujer que amaba, tiempos en donde reverdecía la ternura y el deseo de entregar los cuerpos. Pero solo eran nuestros sueños, propios, como pesadillas que debíamos inventar para aceptarnos, mientras esperábamos que el amanecer ilumine esta vigilia, nuestra vigilia.
(Contemplo ahora mis cosas, las tristezas, las palabras jamás dichas, el maldito recuerdo de los recuerdos y creo amor que todo esta en orden y que todo esta mejor así).
Maldito recuerdo de los recuerdos, no fueron amores estos amores, nunca fueron amores
Ahora escucha la tristísima caída de las ramas de los árboles y los pétalos secos volando como pájaros perdidos en un rumbo que jamás lograran hacer suyo entre tanto espacio.
Tal vez sea este el momento de coger estos destinos y reclinar mi cuerpo sobre aquellas hojas secas, sueltas, húmedas, alejadas de sus propios troncos.
Estos malditos sonidos